La democracia tiene su precio | En España se reprimen los recuerdos de la dictadura de Franco

por Alexandre Froidevaux

España se enorgullece de la Transición relativamente pacífica de la dictadura de Franco a la democracia burguesa. No obstante, este éxito se pagó con el silencio en torno al pasado. 30 años después de la muerte del dictador los crímenes de su tiranía quedan todavía impunes. Ni siquiera una comisión de la verdad los esclarece tal y como se intentó hacer en Argentina.

Marzo de 1939: Es inminente la victoria del bando "nacional" 1 en la Guerra Civil española. Miles de republicanos, comunistas y anarquistas acuden a Alicante - la ciudad está todavía en manos del bando "republicano" - teniendo la esperanza de alcanzar un barco que les salve. Pero sólo unos pocos logran escaparse. Algunos de los vencidos se fusilan unos a los otros ya que temen caer en las manos de los enemigos fascistas. Finalmente entran tropas italianas en la ciudad (Mussolini apoyó al general Franco tanto como los nacional-socialistas alemanes). A la gente en el puerto les espera tortura y trabajo forzado, hambre y fusilamientos.

Otoño de 1998: La suerte del antiguo dictador chileno Augusto Pinochet llega a las portadas de la prensa mundial. Un orden de arresto español causa su detención en Londres. Al final, el gobierno británico no aprueba la demanda de extradición española y deja viajar a Pinochet a Chile. Sin embargo, se convierte en un tema de discusión internacional la idea de juzgar crímenes contra la humanidad a escala mundial.

La manera de proceder de la justicia española, tanto en el caso de Pinochet como en los casos de persecuciones justiciales que incriminaban a protagonistas de la dictadura militar argentina (1976-83) contrasta con la inactividad de la misma justicia si se trata del propio pasado autoritario. Incluso a día de hoy no han llevado a juicio a ninguno de los verdugos y torturadores del régimen del general Francisco Franco. Y esto permanece así a pesar del hecho de que el régimen fundó su poder en un golpe de estado contra el legítimo gobierno republicano y desencadenó una represión a gran escala. Esa represión estaba dirigida sistemáticamente a un fin: la aniquilación de los enemigos políticos del régimen, incluyendo el exterminio físico de los mismos.


Atrocidades ejemplares

Uno puede leer la historia de la represión franquista en varios aspectos como un manual para el procedimiento de las dictaduras latinoamericanas. Así, por ejemplo, los sucesos horrorosos del Estadio Chile en Santiago al principio de la dictadura de Pinochet, donde cientos de opositores fueron encarcelados, torturados y algunos de ellos asesinados, recuerdan al comportamiento de los franquistas durante la Guerra Civil española. Después de haber ocupado Badajoz, en agosto de 1936, las tropas franquistas encerraron a miles de "rojos" en la plaza de toros y los masacraron con ametralladoras. Otro ejemplo: En 1998 se detuvo a los oficiales más destacados de la dictadura militar argentina, Videla y Massera, porque durante la dictadura muchos niños de los izquierdistas odiados fueron secuestrados y adoptados ilegalmente. Esto ya fue una praxis corriente en la España de Franco durante la década de los 1940 2. También en cuanto a los números de víctimas hay semejanzas: Se estima el número de víctimas mortales de la dictadura de Pinochet y de los militares argentinos, respecticamente, en una cantidad total de 30 000 hasta 40 000 personas, mientras que en España se supone que unos 30 000 "desaparecidos" quedan enterrados en cunetas de carreteras y fosas comunes 3.
Los generales golpistas ya hicieron uso del terror durante la Guerra Civil. Durante la guerra, tropas de mercenarios maroquíes adquirieron una triste fama por su brutalidad extrema: "Los moros produjeron terror por donde iban, saquearon las aldeas que ocupaban, violaron a las mujeres que encontraban, mataron a sus presos y mutilaron los miembros genitales de los cadáveres." 4 Al inicio del siglo XX, durante el dominio colonial español en Africa del Norte, se habían formado las tropas moras que también habían marcado al joven Franco. Entonces para las tropas mercenarias en la guerra colonial (1906-1927) ya era usual degollar a los presos, cuando los españoles combatían contra los marroquíes que pretendían conseguir la independencia de su país.
Franco se vio, a sí mismo, como un cruzado contra el liberalismo y marxismo "anticristianos". Sin embargo, sólo a simple vista el hecho de que hiciera uso de moros musulmanes contra compatriotas españoles parece ser contradictorio. Mas en realidad, los mercenarios moros, que formaban también la guardia de corps del "generalísimo", encarnaban la visión imperial de Franco. A él le hubiera gustado hacer resucitar el imperio mundial español del siglo XVI. Aún más pesada resultó ser la decepción cuando en 1956 España tuvo que conceder a Marruecos la independencia.

Un tupido velo sobre el pasado

Puede sorprender el hecho de que en España a menudo sea desconocida la historia de las persecuciones crueles de izquierdistas por parte del régimen franquista- o, al menos, lo era hasta hace poco. En España domina una verdadera amnesia en torno a los capítulos conflictivos de la historia reciente. Manuel Parra, miembro de la "Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica" de Alicante declara: "El problema de la represión no era exclusivamente de encarcelamientos, de fusilamientos o de persecuciones políticas. Era un problema que quería hacer invisibles estas persecuciones." En su mayor parte fue algo que se logró hasta la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, ante todo en lo que concierne a las persecuciones masivas de los años iniciales.
Cuando se murió el dictador - resulta significatico históricamente que coincidiera con la pérdida del Sáhara español 6- las fuerzas políticas más importantes de España pactaron la Transición pacífica hacia la democracia. Colaboraron en esa Transición, por un lado, franquistas proreformistas y el propio rey, y, por otro lado, la oposición política (al principio todavía ilegalizada) formada por socialistas, comunistas, monarquistas, liberales, cristiano-demócratas, regionalistas y sindicalistas. También estaban implicados en eset proceso el ejército y la iglesia. Un aspecto importante de este cambio de régimen pactado fue el olvido. Como contrapartida a la concesión de libertades democráticas, en lo sucesivo la vista debería dirigirse sólo hacia adelante. Y así sucedió. Una expresión se convirtió en lema: "¡Corramos un tupido velo sobre el pasado!" Además, el miedo a un golpe de estado contra la joven democracia impidió que se escucharan opiniones en favor de una discusión pública sobre el pasado. La ley de amnistía de 1977, que para los presos antifranquistas significaba la libertad, abarcó todos los delitos políticos - también los cometidos por los franquistas.
Por su éxito, la Transición con sus slóganes de "consenso" y "reconciliación" se convirtió en el mito fundador de la nueva democracia española. El leitmotiv era: dejar atrás el pasado para ganar el futuro. Cosa que suponía que tanto las vivencias de las víctimas del franquismo como los intentos históricos de emprender caminos emancipatorios quedaban en el olvido. Se olvidó la revolución libertaria de 1936, hasta la Segunda Republica (1931 hasta 1936/1939), la primera verdadera democracia española, no se comprendió como tradición positiva.

¿Argentina como modelo?

Ante este profundo silencio amplio respecto a la época franquista, Manuel Parra de la "Comisión Cívica" señala como ejemplo la política del pasado de países latinoamericanos: "Claro, eso diferencia mucho la situación española de la situación de las dictaduras latinoamericanas. En Argentina hay un proceso de juzgar a los responsables. En España todo eso se va tapando." De hecho, el tratamiento de la dictadura se desarolló en Argentina de manera más ofensiva que el utilizado en España, ante todo porque allí grupos sociales lucharon prontamente contra el olvido y el silencio. Así, ya durante la dictadura, las Madres de la Plaza de Mayo preguntaron públicamente por el destino des sus familiares secuestrados.
"Recordar para que no vuelva a pasar" se convirtió en el lema de aquellos que revindicaban una discusión pública sobre la tiranía después de que ésta terminara en 1983. Constituyeron una comisión investigadora que buscaba los "desaparecidos". Su trabajo y su informe llamado "Nunca más" que se publicó en 1984 fue muy importante para el país y para la reconstrucción de la verdad histórica. De esa manera, no sólo se esclareció la suerte de miles de secuestrados - la mayoría de ellos había sido asesinada, muchísimos habían sido torturados - sino que la polémica pública produjo la ruptura con el silencio respecto a los crímenes y concluyó en la condena moral de mismos.
Pero también en Argentina las voces opuestas y el miedo a un nuevo golpe de estado eran poderosos y grandes. Es cierto que en 1985 llevaron a juicio a los líderes de la dictadura militar y los juzgaron. Sin embargo, las fuerzas reaccionarias ganaron al final la pugna acerca de la historia reciente. En un breve plazo de tiempo promulgaron dos leyes consecutivamente que significaban un punto final para el tratamiento judicial de la dictadura militar. El posterior presidente argentino Menem indultó a los oficiales condenados. A pesar de ello, la disputa no acabó. En 1995, por ejemplo, el relato de un oficial marinero asustó al público argentino. Por primera vez un responsable confesó cómo los presos izquierdistas "desaparecían": Se los tiraba vivos desde aviones al oceano atlántico.
El ejemplo argentino muestra que recordar es el resultado de discusiones y actividades políticas y que, a la vez, causa consecuencias políticas. Pues qué acontecimientos se recuerdan y la manera cómo en que se recuerdan éstos determinan, de forma decisiva, la visión del pasado y del presente y, por lo tanto, la política de hoy en día. Las así llamadas "comisiones de la verdad" del país suramericano o de Marruecos no cumplen necesariamente todas espectativas de los movimientos emancipatorios. Pero sí que pueden ayudar a sacar a la luz la(s) historia(s) de las víctimas y a crear nuevas oportunidades de discusión. En Argentina en junio de 2005 anularon las dos leyes de punto final de manera que el camino se abrió para nuevos procesos judiciales. El presidente Kirchner se disculpó "por la vergüenza de haber callado 20 años. 7 "

Una nueva cultura del recuerdo...

La situación española hasta ahora es bien distinta. Sin embargo, cuanto más se disipa el miedo a un retorno de la tiranía, tanto más la historia oculta empuja hacia la superficie. Desde hace algunos años se asiste a un boom de lo que los españoles llaman "la recuperación de la memoria histórica". Por todas partes surgen iniciatives de base y talleres de historia dedicados al estudio de la historia de la guerilla antifranquista, a las vivencias de los exiliados, al cambio de nombre de calles o al derribo de monumentos franquistas.
A menudo esos esfuerzos están acompañados de una búsqueda de huellas históricas de naturaleza local. Así, por ejemplo, la "Asociación Pozos de Caudé" de Teruel se ocupa de la indagación de la suerte de miles de "republicanos" asesinados 8 . Cuando en 1936 la región de Teruel cayó en manos de los "nacionales", éstos comenzaron con su política del asesinato en masas. Por la noche sacaban a sus víctimas de las casas y las fusilaban. Después los franquistas enterraban los cadáveres en cunetas o los tiraban en pozos como el de la localidad de Caudé. El pozo tenía una profundidad de 60 metros - los asesinos lo llenaron hasta el tope con los cuerpos de sus víctimas.
La asociación alzó, junto al pozo, un monumento en conmemoración de esos terribles sucesos. Además les ayuda a las familias a encontrar a sus familiares desaparecidos. Existe un gran deseo de una a otra parte del país de enterarse de lo que pasó con abuelos, tías y maridos. Grupos como "Pozos de Caudé" pretenden despegar a la gente su incertidumbre y darle la oportunidad de devolver a los muertos la dignidad recordándolos en público y enterrándolos. Quieren finalmente sacar a la luz la verdad.
Esos grupos enfatizan muchas veces que no pretenden ninguna venganza. La división de la sociedad española, que causó una guerra civil cruel, tiene sus repercusiones hasta el presente. "Conocemos en los pueblos los nombres de las personas que apoyaron estos sistemas de represión. Y en ocasiones sabemos los nombres de las personas que se encargaban de las tareas de aniquilación", dice Francisco Sánchez de "Pozos de Caudé". No obstante, no van a denunciar a esas personas. Sánchez admite que "lo ideal" sería abrir procesos judiciales pero no considera como tarea de su organización luchar por ello. Dice que la mayoría de los descendientes de las víctimas buscan el esclarecimiento de lo acontecido pero ningún ajuste de cuentas judicial.
Las razones para la postura cautelosa de muchos grupos de la nueva cultura del recuerdo - si bien tampoco de todos - se derivan de las particularidades de la Transición. "Es verdad", admite Sánchez, "que se sacrificaron muchos temas con la democracia." Pero agrega que los españoles también han ganado mucho: libertad, bienestar e integración europea. Si bien puede extrañar a observadores extranjeros que, hasta hace poco, la sociedad española se quedaba sin habla ante la historia reciente y que, en buena medida, este estado persiste todavía - no se debe olvidar por botra parte que la dictadura terminó sólo hace 30 años, cuando las mujeres estaban sometidas a una opresión extrema y privadas de los derechos, cuando a la izquierda no le era posible actuar en público, etc. Si tenemos en cuenta lo antedicho se puede entender mejor el aprecio por la Transición.

...y sus adversarios

A esto se añade la presencia de los adversarios de cada discusión abierta sobre el pasado. Las destrucciones repetitivas del monumento, que la "Asociación Pozos de Caudé" ha construído, hablan por sí sólo. Muchos miembros mayores del Partido Popular tienen un pasado franquista. El ex presidente del PP y presidente del gobierno hasta el año 2004, José María Aznar, fue miembro de un grupo de la extrema derecha durante el franquismo. En los escaparates de muchas librerías se hallan las publicaciones de ideólogos que dan vivas a Franco y que justifican el golpe de estado de 1936.
Una iniciativa del nuevo gobierno socialista muestra el clima de opinión español en cuanto a estas cuestiones. El gobierno constituyó una comisión, animado por el nuevo viento que producen los talleres de historia izquierdistas. Esa comisión debe indagar de qué manera podría fomentar el estado la memoria histórica. Desde el inicio se refiría con el término "memoria histórica" a las víctimas calladas de los perdedores de la Guerra Civil. La derecha, sin embargo, objeta a esto el siguiente razonamiento: Si hay que conmemorar, hay que conmemorar a las víctimas de ambos lados. Al racionar de tal manera se olvida que las víctimas del bando "nacional" ya obtuvieron todo su reconocimiento por décadas durante el franquismo. A parte de eso, sí que es cierto que también se cometieron crímenes contra la humanidad en la zona "republicana·", pero ello nunca fue la expresión de una persecución sistemática, cosa que sí que fue sin embargo la política declarada de los franquistas. Con su contraofensiva la derecha española ha conseguido frenar la iniciativa del gobierno. Se esperó un año al informe final de la comisión.
Entre tanto la "Comisión Cívica" de Alicante se empeña en que se erija en el puerto de la ciudad un gran monumento para la conmemoración de los ancontecimientos de los últimos días de la Guerra Civil. Y ello debido a lo que sostiene Manuel Parra de la "Comisión Cívica" sobre que el franquismo no sólo pretendía hacer invisibles sus crímenes, sino que también quería hacer olvidar que "la lucha de los pueblos de Europa por la libertad frente a las tiranías, a los regímenes fascistas de Alemania y de Italia se inició aquí en España." Ahora pretenden construir un monumento de tamaño tal que, viniendo del mar, se lo vea desde lejos.

El articulo se publicó bajo el título "Die Demokratie hat ihren Preis" y fue traducido por mí (con la ayuda de María, ¡gracias!). Se trata de una traducción "fiel" a las palabras y al contenido del texto original. No he corregido, ni acualizado el texto, salvo las notas a pie de página. Al leer el texto, es preciso tener presente que está dirigido a lectores alemanes.

1 Los adjetivos "republicano" y "nacional" van aquí entre comillas ya que son tanto comunes para denominar a los dos bandos de la Guerra Civil española como equívocos, si no falsos. En el bando "republicano" había fuerzas políticas poderosas (anarquistas, poumistas, socialistas revolucionarias) que en vez de defender la república burguesa luchaban por la revolución libertaria. Los golpistas sostenían que encarnaban la nación española y la España "verdadera". Es obvio que eso era propaganda pura, además de ser falso.

2 Un documental de la televisión catalana lo sacó a la luz en 2002: "Els nens perduts de la guerra" (Montse Armengou/Ricard Belis).

3 La cifra de 30 000 sólo se refiere a las víctimas todavía desaparecidas del franquismo. Según nuevas investigaciones se estima la cifra de víctimas mortales del franquismo entre el período de 1936 hasta 1950 en unos 140 000. (Véase: Bernecker, Walther L.: Krieg in Spanien 1936-1939. Darmstadt ²2005, p. 213.)

4 Preston, Paul: Franco. A biography. Londres 1993, p. 146. (Cita traducida por A. F.)

5 Al verse confrontada con insurrecciones anticoloniales en Marruecos, Argelia y en Indochina Francia decidió a conceder la independencia a su protectorado marroquí. Después de ese paso francés, a España le era imposible mantener su propio protectorado. A España le quedaban la Sáhara occidental (hasta 1975) y los dos enclaves de Melilla y Ceuta

6 El rey marroquí Hassan II intensificó la presión diplomática sobre España a partir de 1974. Finalmente, en otoño de 1975, obligó a España, con la llamad "marcha verde", a ceder a Marruecos la Sáhara occidental.

7 Cita traducida (desde el alemán) por A. F.

8 Véase la página web de la asociación: www.nodo50.org/pozosdecaude/